
La catarata informativa que nos llega desde la "caja de Pandora" es enorme, pero
no confundamos cantidad con calidad. Teniendo en cuenta el título podríamos comparar el tiempo que vemos tv con el que usamos para comer "comida chatarra", como le dicen los padres a lo que venden dentro de Mc Donald's.
Vivimos en un mundo dominado por la televisión, ya nadie sabe cuál es la diferencia entre una publicidad y una propaganda, sino que se fijan en cuál estuvo mejor: la de Axe o la de Rexona. Publicidades de cerveza que te dicen "el mundo te necesita como sos", pero en el fondo las personas se ven obligadas a tomar, porque si sos vos mismo no estas "en la misma onda". La publicidad te dice: "el mundo necesita que seas mediocre y que tengas unos mangos en el bolsillo, nunca cambies".
La tv es negocio puro, intereses que hoy van hacia la derecha pero que mañana terminan por izquierda. ¿Quién no llamó alguna vez a esos juegos de madrugada para gastarse una tarjeta de 20 pesos y nunca ganar nada?¿Quién no mando mensajes tratando de bajar wallpapers (fondos) de Luciana Salazar y cia.? La televisión vende y nosotros seguimos metiendo la mano en el bolsillo. El círculo vicioso termina por arruinar una trayectoria, censurar programas críticos y apartar periodistas de renombre que apuntan con el dedo a los culpables de nuestra ignorancia.
Hace unos días vi como hablaba de la tv argentina
José Pablo Feinmann y me quedé sin entender por qué se terminaron riendo de él si, al final, el "viejo" tenía toda la razón del mundo. Lo que pasa en la televisión es terrible, porque cuando agarrás el control remoto, o ves a Rial hablando de las peleas entre vedettes y modelos o a "periodistas" discutiendo la separación de alguien que, días antes, no lo conocía nadie...Muchachos, no hace falta ser periodista para hacer "show time" con las desgracias ajenas. Si todavía tienen el título colgado de la pared, traten de usarlo para cosas un poco mejores.
Así estamos, este es el país en el que vivimos, esta es la tv que nos merecemos. Estaría bueno que apostáramos a cosas más importantes, que la palabra CAMBIO no sea tabú.